Grupos y equipos

María José Aguilar publica un artículo muy interesante sobre las posibilidades del grupo en la acción social. Nos dice que frente a los fracasos de individualismo y colectivismo, volver la vista a los grupos es una buena alternativa. Estoy de acuerdo en que se podría aplicar mejor el conocimientos sobre los grupos a mejorar muchos aspectos de la vida y no sólo para trabajar con personas en situaciones de exclusión; tengo alguna duda más sobre si la aplicación de esas metodologías se puede poner a la altura de la discusión sobre individualismo o colectivismo, pues estos parecen más bien paradigmas.

En principio, si algo es bueno para una sociedad debe serlo para más ámbitos que la acción social con personas excluidas, pues tal cosa implica algo así como dos sociedades dentro de una misma. Es decir, y por ejemplo, trabajamos mediante los grupos con las personas excluidas y nos olvidamos de hacerlo en el entorno laboral. A mí se me ocurre que, por empezar, la atención al grupo puede ser de mucha utilidad en el mundo laboral y éste, como bien sabemos, está repleto también de contradicciones.

Una rápida búsqueda en la red muestra una tupida información de consumo rápido para empresas que adopta el concepto de equipo frente al de grupo, siendo -claro- mucho mejor, desde tal perspectiva, el equipo para el mundo laboral. La idea de equipo es mostrada con conceptos positivos de nuestra época como liberad, compartir y conocer y el grupo es denostado porque cada miembro va a lo suyo, no se favorece que sus miembros opinen y cuestiones en esa linea. Resulta curioso que de alguna forma el equipo -visto desde una parte de la empresa- se asocie a valores que se defienden desde el colectivismo y el grupo sea más tendente a favorecer individualismo.

Se podría argumentar que si nos dejamos llevar por cada cosa que el marketing para empresas pone de moda, mal lo llevamos, pero no resulta fácil desentenderse de algo que padecen tantas personas en sus grupos de trabajo. Hoy parece que nos dominan dos ideas lanzadas desde ese marketing para empresas, una es el pensamiento positivo y otra el trabajo en equipo. El primero, como bien explica en este vídeo podría no tener tanto de malo de no ser porque esconde una idea falsa: con tu estado emocional puedes cambiar el entorno. Esta aparentemente inocente y bonita idea es una trampa mortal para todo lo que no sea el conformismo; si algo no te gusta cambia cómo lo ves, al hacer ese cambio en tu forma de pensar entonces cambiará tu influencia en el entorno, pero si no lo haces, te sentirás culpable porque -pudiendo- no hiciste nada más que sumirte en una serie de pensamientos poco positivos. Al final el problema eres tu amigo o amiga, no te escapas.

Con respecto a la idea de equipo que suena mucho mejor que la de grupo para el marketing empresarial, parece que se olvida que antes de nada el humano vive en grupo, algunos pueden no hacerlo, pero no es la condición general que aplique al resto. Por lo tanto, lo esencial es el grupo, un equipo no es más que un grupo y depende de cómo se quiera concretar ese ideal de equipo. Las rectas están muy bien como si le dijeras a la gente ahora sois un equipo y funcionara como se desea, lo cierto es que los grupos humanos son mucho más complejos. Veamos alguna cuestiones que es necesario tener en cuenta.

El caso es que se han estudiado mucho los grupos, hay diferentes definiciones y según las mismas formas de catalogarlos en función de cuestiones varias. Por ejemplo, al principio del estudio de los grupos, algunos se enfocaron en ver cómo realizar tareas en presencia de otros aumentaba el rendimiento individual o no. La respuesta es más compleja de lo que parece, hay personas que ante determinadas condiciones, rinden muy por debajo de su capacidad en presencia de otros, suele ser el caso cuando existe y opera un prejuicio social o determinados estigmas.

La idea de interdependencia ha estado también muy presente entre los estudiosos y estudiosas de los grupos. Se puede pensar que los mismos no son algo espontáneo sino que tienen intencionalidad y organización de tal forma que contienen partes, relaciones entre partes, principios organizadores y relaciones con otros grupos. Otra distinción, sin embargo, es entre grupos intencionales o grupos espontáneos. Los primeros se forman desde algún otro grupo con unos fines y los segundos aparecen de la auto organización que se va generando por la interacción. En todas las empresas hay de los dos tipos.

Una distinción clásica es entre grupos primarios y secundarios. Los primarios tienen más relaciones cara a cara, íntimas y la interdependencia de sus miembros es mayor. Juegan un papel más importante en la transmisión de actitudes, valores y normas. En los grupos secundarios rara vez están todos sus miembros juntos a la vez. Juegan un menor papel en la socialización, si bien también juegan el suyo y por eso, por ejemplo, la discusión sobre la efectividad de la educación dirigida al individuo-estudiante que luego ingresará en una empresa para ser individuo-empleado. Salvo que la escuela se lo proponga es más bien un grupo de socialización secundaria, como la empresa, pero entonces no se puede pedir que tenga tanta influencia en actitudes, valores y normas. Y si la escuela tendiera más a ser un grupo de socialización primaria la cuestión sería si no entraría en contradicción con actitudes valores y normas que dominan la empresa.

Conocemos también los perjuicios que pueden causar los grupos como por ejemplo ser opresivos para sus miembros. Para empezar, las fronteras entre grupos hace que a veces se favorezca el conflicto entre grupos. Algunos se establecen de tal forma que propician el conflicto interpersonal hacia el interior del grupo. Y por supuesto está el conocido como groupthinking o pensamiento grupal por el que la presión hacia la conformidad favorece las malas decisiones. Se han estudiado grupos de “alto rendimiento” o grupos que tomaban decisiones importantes para el mundo y visto que la presión grupal, el liderazgo personalista y los seguidores fieles del jefe, han cohibido discusiones y que se aportara información que a la postre resultó en las peores decisiones.

Una de las cosas sobre las que más se ha escrito y más se ha utilizado en la empresa es la relativa a las interacción grupal. De aquí se suele desprender que hay grupos más orientados a la tareas y otros más a las relaciones. En el mundo de la empresa es fácil pensar que han interesado más los primeros y que en buena parte cuando se habla de equipo se piensa en este tipo de grupos. En la práctica todos sabemos que un grupo es una mezcla siempre entre una orientación a tareas y una orientación a la relaciones, puede tener más peso una que otra, pero coexisten. Cuando miras a un grupo es importante fijarse en la interdependencia o la dependencia. Si existe interdependencia el resultado y recompensas del grupo depende de las acciones de todos y todas. Cuando existe dependencia los resultados de unos sí dependen de las acciones de los demás pero no al revés.

Con respecto a la estructura del grupo, en lo primero que podemos fijarnos es en el tamaño. Los grupos grandes pueden favorecer la especialización dando cabida a miembros diversos, en cambio pueden inhibir el sentido de la responsabilidad y con ello afectar a la moral y que determinados miembros se involucren menos en las tareas, el clásico gorrón.

Las normas de grupo ayudan a predecir comportamientos, algo importante para el ser humano, saber lo que se puede esperar, pero por el mismo lado pueden inhibir las contribuciones al cambio o la innovación. Mantener un equilibrio es complicado, decirle a las personas que se deben acostumbrar a la más absoluta incertidumbre es un riesgo.

Los roles dentro del grupo son algo muy importante puesto ayudan a configurar las expectativas. Pero claro, nos llevan directamente a la discusión sobre la influencia y el poder, algo que debe ser analizado en cada grupo.

Los grupos no pueden reducirse a sus individualidades, esto también está muy de moda. Demasiadas veces se asume a críticamente que en un grupo 2+2 es más que 4 o que la suma de las partes da mayor resultado que la de los individuos. Para el pensamiento sistémico existe sistema cuando al menos una de las relaciones entre dos partes es mayor que su suma, por ejemplo. La cuestión es que para vencer esta nuestra categoría mental lo que debemos hacer es indagar sobre la percepción que los miembros de un grupo tienen en relación al mismo; alguna sorpresa nos llevaremos.

Por supuesto los grupos son algo en movimiento, se crean y desaparecen y hay estudios sobre los ciclos de los grupos como si de ciclos económicos se tratara. De la creación de grupos se habla mucho, pero pocas veces se prepara la disolución de los mismos, los grupos suelen dedicar poco trabajo a pensar y hablar sobre el propio grupo, lo que, por un lado, es una forma de mejorarlo y garantizar su continuidad, pero por otro manejar correctamente su disolución si es que llega.

Hasta cierto punto está también de moda hablar de las pertenencias múltiples como algo propio de nuestro tiempo, en el que tenemos esa posibilidad mucho más cercana que épocas anteriores. Podría ser, aunque daría para discutir largo y tendido, la cuestión es que la pertenencia a grupos entronca directamente con la identidad. Cada interacción con un grupo pone en juego nuestra identidad y, parece ser, tenemos una parte central de la misma algo más estable, así como otras periféricas. Nuestro núcleo identitario también puede sufrir modificaciones en cada interacción dentro de un grupo. Por el concepto de saliencia se explica cómo hacemos todo lo posible por mantener un núcleo de identidad y vamos adaptando la misma a los grupos de pertenencia en un proceso continuo. Eso explica la extraña sensación que te da llegar a algunas organizaciones y empresas y varias personalidades te parezcan muy similares, con lo que supone.

La complejidad de los grupos sólo esbozada, contrasta, como decíamos, con la idea de equipo mayoritariamente trasladada desde el marketing empresarial. En el incansable dominio del fútbol que nos rodea también se puede ver el debate entre equipo y grupo, no en vano los entrenadores con éxito se convierten entonces en gurús del coahching y se escriben libros sobre su estilo que hizo posible que un equipo de niños ricos llenos de ego se conformaran en algo grande por encima de todos ellos. Algunas personas tienen una habilidad especial, otras simplemente tienen suerte. El caso es que a los demás sólo nos queda dedicar pensamiento y estudio a los grupos, desechando cualquier receta fácil. Y lo principal, para empezar a trabajar con grupos, es un planteamiento sincero de uno mismo con respecto a los grupos que se afronte.

Las resistencias del mundo laboral al concepto de grupo y su carga de negatividad son en parte entendibles. No se puede obviar que los grupos se configuran para hacer algo que se resiste a lo que hay, algo que no existe y que no puede hacer un individuo de manera aislada. Por lo tanto sí, es posible que todo grupo lleve un germen interno de resistencia a algún poder que es lo que explica ese miedo. Pero muchos de los cambios humanos necesitan una distribución distinta del poder entre miembros de los grupos y de los grupos entre sí o no hay tal cambio. Es una decisión.

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